Crónica del viaje hacia el resguardo Indígena Gavilán La Pascua.

El viaje comienza desde la ciudad de Bogotá hasta Villavicencio, para de este lugar abordar el transporte hacia Puerto Gaitán (Meta). La llegada a este municipio es hacia las 11 de la noche, hora en la cual se puede observar una ciudad completamente llena de comercio y otras actividades que pueden ser atribuidas a la intervención de compañías petroleras. Una vez allí, se debe ir al puerto para apartar el cupo del yate, el cual parte a las 6 de la mañana del siguiente día. El recorrido hasta el municipio de la Primavera (Vichada)  es de aproximadamente 5 a 6 horas,


todo el recorrido está influenciado por la vegetación autóctona de la zona que no es virgen pero que se ha mantenido, así mismo se puede observar el cambio en la tonalidad del color del agua del río Meta, lo cual se le puede atribuir a la descarga de aguas residuales domesticas y de servicios provenientes de Puerto Gaitán y a la turbiedad que tiene el agua. Así mismo aguas abajo se atraviesan los municipios de Orocue, Santa Rosalía y finalmente La Primavera. 

Debido a la influencia de la temporada seca, el nivel del río era significativamente bajo, esto se evidenció durante el recorrido del puerto de Primavera hacia Puerto Borracho, la cual es una zona inundable que permite a los pasajeros llegar fácilmente a la zona urbana del municipio. Además se evidencia un municipio con bastante actividad comercial y de servicios, con una infraestructura que hace posible el desarrollo de diferentes actividades, como en la mayoría de municipios colombianos el desarrollo allí ocurrió en torno a la plaza central donde se encuentra la alcaldía municipal, la iglesia central y otros edificios importantes.

La llegada al municipio fue entre las 12 a 12:30 de la tarde, para encontrarme con un docente de la institución educativa Theodoro Weijmen, habitante del resguardo indígena perteneciente a la comunidad de Pablo VI. El medio de transporte para dirigirnos al resguardo fue en motocicleta, con un tiempo de recorrido de casi 2 horas, arribando donde se encontraban los demás integrantes del grupo a eso de las 3:30 de la tarde. Sin embargo el paisaje rural de la región estaba enmarcado por el ecosistema de sabana, donde se sumaban componentes como la temperatura, humedad, fauna y flora. Algo importante para resaltar son los morichales, como nichos donde conviven especies de aves, mamíferos, reptiles y peces e incluso la vegetación está marcada por la palma de moriche, de la cual se extraen una fibra para la realización de diferentes artesanías.

Una vez en el área de influencia del resguardo, se debe cruzar en balsa de tres maderos el caño Gavilán, para entrar a lo que realmente es el resguardo. Evidentemente al entrar al resguardo no hubo un cambio drástico en las condiciones ambientales, pero fue evidente la práctica de quema de suelo y vegetación que realiza la comunidad para “mejorar la productividad del suelo”, que según el docente “es algo normalizado dentro de los habitantes del resguardo”. Al atravesar el resguardo, se observaron las siguientes comunidades en su orden: El Manguito, El progreso, San Theodoro y Pablo VI, y finalmente se evidencia la pista aérea, ubicada a 2 Km del internado.

Fue un buen aliciente ver a mis compañeros dirigiendo una actividad de integración con los niños indígenas de San Rafael (Comunidad de la etnia Cuiba, a 5 minutos caminando desde el internado) y sentir la emoción y ganas de querer trabajar en pro de una comunidad.

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