Geografías del pensamiento y la acción

A Gabriel Sarmiento[1]

El Vichada es sobre todo una geografía mental y afectiva. Es un lugar allende las coordenadas de espacio y tiempo que sólo se puede asir de alguna manera cuando se experimenta. Cuando se está allá, y en especial en el Resguardo Gavilán, la idea y la materia confluyen en síntesis y de repente a uno le embarga una sensación de certeza.

Del 26 de febrero al 3 de marzo vivimos la VI Jornada de Apoyo Local ocho aventureros del pensamiento y la acción. Sus saberes eran la ingeniería ambiental, la economía, la arquitectura, la administración, la sociología y la educación. Sus sentires y pensamientos, eran los de ocho personas que se descubrieron a sí mismas en la acción y en el ámbito de la Jornada, de las personas, del paisaje.

Durante una de las conversaciones nocturnas bajo un cielo estrellado, el claro de luna y el acompañamiento musical de tantos animales, se nos apareció una constatación que nos iluminó como un relámpago: no sabíamos bien lo que estábamos viviendo, lo que estábamos sintiendo ni lo que estábamos siendo. Alguien dijo que percibía como una “zona gris” y en contrapunto “el guardián del método” apuntó que al parecer un poco de eso se trata Profesionales Amigos, de una “dichosa ambigüedad” comandada por principios firmes y sólidos que nos guían en devenires que no tienen nada que ver con lo que “la flaca” llamó acertadamente proyectitis o asistencialismo. Profesionales Amigos es un método, una forma, antes que un contenido específico. Por eso es tan difícil de encuadrar pero tan fácil de experimentar.

Estas zonas grises no son otra cosa que múltiples geografías yuxtapuestas: diversidad de planos que se tocan y se traslapan, se separan y diferencian y que siempre están en movimiento. La geografía del pensamiento, la geografía de la acción, la del afecto, la de la personalidad, la de la sensación y el sentimiento. En últimas, geografías de la voluntad creadora, pues no fue otra cosa esta JAL que un territorio de creación de pensamientos, acciones y personas. Nos sentimos así, creados y recreados, vistos desde otro lugar, sentidos desde otro lugar y sobre todo, expectantes y esperados desde otros lugares y posiciones.

José estaba presente en todo y en todos pues es su principal habilidad como estratega y “mano que mece la cuna”. Sergio y Daniel con su experiencia en campo fueron un pilar (Pilar…cuánto te extrañamos…) que se notó en su serenidad y agudeza. Carlos se “sabrosió” el viaje y con esa eterna sonrisa de monaliso que lo caracteriza, dejaba notar una disposición a emprender un viaje. Laura, de manera increíble se sintonizó con todo y con todos: sus ojos la delataron. Liliana se descubrió como en un momento especial que la invitó a disfrutarlo al máximo y nos brindó su calidez y serenidad. Y finalmente Giualiana, que con su mente inquieta descubrió mejor de qué se trata Profesionales Amigos y por qué el ideal es real.

Ya en el pueblo, el calor de hogar brindado por Ethelbina y su bella familia “hicieron lo suyo”: nos abrigaron como una madre a su hijo y nos brindaron un lugar donde reposar, pensar y sentir lo recién vivido. Mercedes con su ánimo impetuoso nos conminó a la acción y así, de a poquitos se nos fue colando el Vichada, entre bailes de joropo, llanuras interminables y unos astros que nos recuerdan que todos los días hay que renacer.

De vuelta, el río Meta hizo la síntesis por mí y de repente volví a comprender todas las cosas: las pasadas, presentes y futuras. Hay que ser como él, como sus riveras, como sus corrientes, como sus playas. Hay que devenir río, geografía cambiante, eterna transformación. Nadie se baña dos veces en el mismo Profesionales Amigos.


[1] Lo tuve especialmente presente durante toda la Jornada. Acaso era una especie de promesa cumplida en el ámbito del recuerdo revolucionario, de la expectativa de pasado redimido, de tantos ríos profundos que compartimos.

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