Laura Cárdenas Ideas del Vichada

Una vez más llegamos a la tierra de las planicies infinitas, de las aves que adornan el cielo, al lugar donde los colores brillan y contrastan todos los paisajes. Llegamos al llano, al Vichada, a la casa de muchas personas soñadoras y trabajadoras.

Para esta ocasión teníamos muchos compromisos, llevábamos trabajando todo el semestre para llevar lo mejor de nosotros, las semanas anteriores pasamos días enteros diseñando con mis tres compañeras y amigas por qué queríamos demostrarle a la comunidad nuestro compromiso, un día antes terminamos los más mínimos detalles, y los más importante, alistamos toda nuestra disposición a aprender.

En este segundo viaje he confirmado lo difícil que es predecir lo que nos va a suceder, esta vez encontramos todo sumamente diferente, es increíble cómo la naturaleza cambia nuestro paisaje, y las condiciones extremas que viven las personas allí, unos meses de mucho sol, calor extremo y dificultad para conseguir agua, y otros meses de fuertes lluvias y la dificultad para movilizarse que traen estas consigo. Encontramos ríos totalmente diferentes y colores de sabana que nos hacían creer que era un lugar en donde no habíamos estado antes, eso sí, encontramos a los mismos, a Wilson, a Elvira, a Florinda, a Aurelio, a Jesús, a Rosalía y a todos, que nos recibían con esa expectativa que causa siempre la llegada de Profesionales Amigos al resguardo, no sé qué pasará por sus cabezas, pero sí sé que por la mía pasa la alegría infinita de cumplir el reto del ser, antes que el saber hacer, y de estar allí dispuesta a lo que sea por ayudar y aprender.

En Profesionales Amigos, trabajamos muchos jóvenes de diferentes áreas, y durante esta jornada hemos conocido a tres ingenieros, dos agrónomos, Juan y Solmar y uno ambiental, Sergio, ya habíamos compartido con ellos, pero digo que los conocimos por que sin duda alguna en estos viajes es donde vemos la verdadera cara de las personas, excelentes seres humanos que nos ayudaron en varias tareas y de los que aprendimos sobre diferentes temas, entre estos el trabajo interdisciplinar que necesita nuestro país, en donde hacemos hasta donde podemos o más y no hasta donde nos toca, es así que somos un apoyo y no un competidor, como nos enseñaron ellos, cuando tenemos todos una misma canción en nuestra mente, cantarla es mucho más fácil, divertido y suena mejor.

Esta jornada tuvo tres cursos que simbolizaron la esencialidad del hombre que son el techo, el vestido y la alimentación, todos con un intercambio de saberes transversal, siempre llevamos muchas ideas al resguardo, y nos vamos con el doble, aprendemos de la experiencia y nos unimos para crear ideas nueva, las ideas andan por ahí retumbando en nuestras mentes, y ahora nos preparamos para hacerlas realidad.

Cada día que pasa me gusta hablarles a las personas sobre lo que es el Vichada, y lo que sucede en el Resguardo Gavilán La Pascua, sobre su gente, sobre lo que hacen y sobre lo que descubrimos de nosotros mismos cuando pasamos por estas tierras, además del arduo trabajo que hacemos, pienso que es una forma de agradecerle a este sitio por ser en donde cumplimos tantos sueños, los sueños de amor y libertad.

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