Mi experiencia en San Vicente del Caguan

Bien dice la frase proverbial que nadie es profeta en su tierra…En la noche del pasado sábado 16 de abril un grupo de 7 jóvenes inquietos en compañía de su mentora emprendieron un viaje hacia una lejana e inhóspita tierra, yo soy Arnold Medina, un ejemplo vivo de los prejuicios que el resto del país tiene para con los habitantes del Caquetá. Resultó inquietante incluso para mí como originario del Caquetá saber cómo vive la gente de San Vicente del Caguán, qué costumbres tienen, a qué de dedican; cómo están en materia de desarrollo y educación, etc., pues era la primera vez que en mis 23 años iba a ese municipio.

Con la llegada al pueblo me encontré con un clima familiar, expresiones y palabras de ese acento tan marcado que hace sentir orgulloso al Caquetá, sentí también el aire comercial que caracteriza a la mayoría de los pueblos en el sur de Colombia, sorpresa fue para mí el hecho de no ver mucha inversión con respecto al turismo, lo digo porque la mayoría de los municipios en el Caquetá están siendo reconocidos por sus ofertas turísticas, bien sea por los afluentes hídricos, parques naturales, eventos, ferias y festivales entre otros. Por otra parte conocer y conversar de cerca con alguno de los hermanos de La Salle siempre es un agrado, considero que es muy buena su formación, están llenos de historias increíbles que incitan e inquietan a cualquiera sobre lo que hacemos con nuestras vidas. Los hermanos de La Salle al igual que otras comunidades religiosas han demostrado la insuficiencia y descuido que tiene el Estado para con las poblaciones remotas, promueven un estilo de vida ejemplar marcado por la disciplina y espiritualidad, por un ambiente fraternal y acogedor que se compromete con lo que nuestros gobernantes no son capaces de hacer. Para mí fue muy emocionante encontrar similitudes en las ideas de los hermanos en cuanto a la concepción de San Vicente del Caguán, concordamos en que es más un prejuicio, una mala imagen que ha sido proyectada por gente que ni siquiera ha estado en la región; también coincidimos y por experiencia ante todo decimos que en pueblos donde no nos conocen es mejor manejar la prudencia.

Continuando con la conversación con los hermanos hubo un momento asombroso y particular, y fue el hecho de conocer en vivo y en directo a uno de los mismísimos fundadores de nuestra facultad, sin duda el hermano Hernando Giraldo, un hombre activo que aún continúa con su misión, alguien que por su experiencia y formación resulta ser un gran tesoro para los nuevos proyectos e integrantes de la comunidad. Por otra parte llegar al colegio fue nostálgico pues al igual que el Dante mi colegio representa mucho para la región, recordar esa vida en el bachillerato, el uniforme; los eventos, las formaciones, etc., hacen pensar que con el pasar de los años nunca más se vivirán experiencias similares. En cuanto a lo operativo todo resultó bien, los profesores, directivos, estudiantes e incluso el mismo rector nos colaboró, fue interesante entrevistar a profesores experimentados; algunos oriundos, otros muy pocos provenientes de otras regiones pero con el mismo sentido de pertenencia y amor por la profesión. Al indagar por la formación de algunos profesores fue muy paradójico escuchar que la mayoría cuenta con muchos estudios, por ejemplo: licenciaturas, magísteres y especializaciones, cuando en las grandes capitales del país la formación del profesorado apenas pasa por las licenciaturas, sin duda es un gran llamado hacia la reflexión, un cuestionamiento que me invita a repensarme acerca de dónde quiero trabajar, qué más quiero estudiar y sobre todo si este es el estilo de vida que quiero llevar. Aunque el tiempo fue corto aprendí mucho de los profesores y directivos, fue lindo incluso que algunos profesores al saber que nací en el municipio de Curillo, aun así y sin saber mi historia me pusieron como ejemplo de superación para los estudiantes es por eso que soy partidario de que si se puede ser profeta en su tierra.

Creo que parte de nuestra investigación tomó más relevancia y seriedad desde el momento en que tomamos la decisión por indagar y observar de cerca la construcción de un Proyecto Educativo Institucional pensado para la paz. En resumidas cuentas todo fue positivo, hicimos en menos de una semana lo que nunca habíamos hecho en 8 semestres, sin duda esta es una esquirla más que nosotros como futuros docentes debemos repensar. Sin duda alguna la teoría aún sigue siendo la mayor apuesta de las Instituciones de Educación Superior.

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